Requisitos Inmatriculaciones

¿Qué requisitos hay que cumplir?.

El requisito previo es que la finca de que se trate no esté previamente inscrita en elRegistro de la Propiedad. Si ya lo estuviese, el procedimiento no sería el de inmatriculación, sino el de reanudación del tracto, para el cual no es de aplicación el procedimiento previsto en el art.206 L.H. transcrito. Asimismo tampoco es aplicable el procedimiento para lograr la inscripción de mayor superficie de una finca inscrita (exceso de cabida).

 Este medio inmatriculador es un medio supletorio, que solo podrá utilizarse cuando carezcan de título escrito de dominio o el que se tiene no sea bastante para lograr la inmatriculación y solo se refiere a la inscripción del dominio, pero no de otros derechos reales.

 ¿Cómo es la certificación que hay que presentar?.

 Ya hemos visto quién tiene que expedir la certificación. Veamos ahora que contenido debe tener la misma:

 La descripción del bien: Clase o naturaleza del mismo, la identificación por la situación (calle y número en las urbanas o polígono y parcela en las rústicas), sus medidas, linderos y las cargas que pudiesen gravarla, si las hay. Es decir, las circunstancias normales de identificación precisa de cualquier bien objeto de inscripción en el Registro, entre las que debe figurar la referencia catastral, que hoy es segura.

La expresión del título de adquisición, es decir, de la forma en que el bien haya sido adquirido. Como ya hemos advertido se trata de un procedimiento inmatriculador cuando se carezca de título inscribible, ya sea esta carencia porque simplemente no lo hay (aunque puedo haberlo en un principio pero no es susceptible de inscripción) o porque el que exista no cumpla los requisitos para poder practicar la misma. Como ejemplo de título existente pero que no es susceptible de inmatriculación por si solo, citaré la adquisición mediante usucapión, comúnmente expresado como “posesión desde tiempo immemorial”. Es decir, que se trataría de un bien del que no existe título, pero que es público y notorio que desde hace mucho tiempo, sin que pueda precisarse cuanto, el bien de que se trate pertenece a la Iglesia.

 Quien fue el transmitente del bien, si se conoce.

 Una vez presentada la certificación en el Registro de la Propiedad ¿Qué puede ocurrir?.

Si la certificación no fuese contraria a ningún asiento vigente en el Registro, se procede a la inmatriculación. Si lo estuviese, se suspenderá la inscripción solicitada, y previa anotación preventiva se entregará copia de los asientos contradictorios con la pretensión aducida, para que se aclare la cuestión. Si el defecto persiste, cabe recurso ante el Juzgado de Primera Instancia del partido en que esté situada la finca.

 En el supuesto de que se obtuviese la inmatriculación, la propia L.H. en su artículo 207 establece una cautela respecto de los efectos de la misma, estableciendo que “Lasinscripciones de inmatriculación practicadas con arreglo a lo establecido en los dos artículos anteriores no surtirán efectos respecto de tercero hasta transcurridos dos años desde su fecha”.

 Reflexiones finales.

Por los autores españoles que han estudiado el tema, se han formulado críticas muy severas al procedimiento. Dejando al margen los bienes del Estado, las demás instituciones que se pueden valer del procedimiento y entre ellasla Iglesia, puede que no hayan sido particularmente escrupulosas en cuanto al control de estos asuntos. Pero no hay que señalar exclusivamente ala Iglesia, sino también a Diputaciones, Ayuntamientos y demás Corporaciones de Derecho público, que efectivamente y en la práctica han usado el mismo en muchas ocasiones, sin las debidas garantías.

 ¿Consta que la Iglesia haya abusado en alguna forma del procedimiento de inmatriculación?.

 Evidentemente no consta con absoluta certeza, lo que no impide considerar que en algunos casos ese abuso se haya podido producir, lo que no significa mas que el posible abuso de una posibilidad que está en la naturaleza misma de las relaciones humanas.

Desde luego es muy difícil poder acreditar esos posibles abusos o incluso acreditar que las posibles prácticas abusivas hayan respondido a una especie de “plan maquiavélico para apropiarse de bienes ajenos”. No creo en ese plan organizado.- En ocasiones se ha podido tratar de bienes que perteneciendo a la Iglesia, han sido utilizados de forma pública desde muchos años atrás, lo que ha podido inducir a la confusión de titularidad, al menos en la conciencia colectiva del municipio, aunque no en la de la Iglesia que ha debido tener siempre muy clara esa titularidad.- Quiero pensar así y no tener que convencerme de los demás por pruebas aportadas.- Y es que una cosa es la realidad y otra la “Vox pópuli”.-

 No se trata de que por la sola voluntad del Administrador Diocesano se inicie indiscriminadamente un proceso de inmatriculación de cualquier bien, aunque pueda ser de otra persona, sino que se trata de bienes que realmente pertenecen ala Iglesiay que no estén inmatriculados.-

 ¿Es defendible la subsistencia hoy del procedimiento privilegiado de inmatriculación?.

En la actualidad están a disposición de los titulares, entre los que están el Estado, Diputaciones, Municipios y la Iglesia, unas mayores posibilidades de utilizar distintos medios de inmatriculación, que no existían cuando se promulgóla L.H.. Quizá debería mantenerse respecto del Estado, y suprimirse para los demás entes indicados, a los que les quedaría como medio de inmatriculación, los mismos medios ordinarios que están a disposición de todos los ciudadanos.